Tu y yo en un McDonalds

Nos vemos pronto dijiste a la pareja de amigos cuando cogían el Uber, después me miraste con cara de te mato o te follo.

Durante la cena con la otra pareja habíamos estrenado un huevo mágico, uno de esos que ella lleva en la vagina mientras él decide desde un mando con que potencia vibra.

Estábamos cachondísimos, no habíamos dejado de echarnos miradas feroces, no podíamos aguantar más, bajando por la calle, me empujas para sacarme de la acera y entre dos furgonetas me comes la polla, ya estaba bien dura, aproveché para metertela hasta el fondo, no hay mamada sin arcada dicen.

Poco más adelante, paseando entre sonrisas y pellizcos encontramos un McDonalds, era la 1am y ya estaba cerrado, te mire y salí corriendo mirando hacia atrás para que me siguieras, me sigues y, ves cómo entro en la zona infantil.

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Entendiste rápidamente la propuesta y me seguiste subimos algunas escaleras y nos encontramos un espacio perfecto, te acercaste, no empezamos a manosear, llevabas ese vestido q me vuelve loco y te lo subí levemente, lo justo para que mi mano pudiera acariciar tu coño tras apartar tu preciosa y húmeda lencería, te agachas de nuevo a comerme la polla, mi mano seguía en tu coño, sabía que lo hacía bien por qué notaba tu respiración agitada, mi otra mano, ansiosa se fue a tu espalda y la recorrí de arriba a abajo hincando los dedos con fuerza y dejando 5 estelas rojas sobre tu blanca piel, poco después, entre gemidos, te empujó suavemente y te dejo boca abajo, me pongo encima de tu culo, te subo el vestido, apartó el tanga y… Ambos gemimos al unísono, me encanta follarte digo, tu, con tu cara de placer no necesitas palabras, llevas tus manos a mis muslos y clavas las uñas como una perra en celo, te echo saliva sobre tu ano, notas mi dedo, empiezas a dudar y… Ummmmm, si, entra y si, te gusta, lo noto en tus gemidos, me encanta sentir mi polla estrangulada en tu culo, tienes un cuerpo de fantasía y esta noche, de nuevo, eres mi fantasía. Te penetró una y otra vez, noto como te corres, tus manos se mueven sin saber dónde agarrarte y, finalmente, agarrada a una de las barandillas, veo como tus manos la apretaban  hasta ponerse rojas, es mi momento, solo mirar tu cara de gusto ya quiero correrme, me dejó ir y… Aaaah sale todo, tiemblo con mi polla en tu culo, sigo moviéndome, como por espasmos, como animal irracional, y tras varios segundos de éxtasis, siento una paz absoluta, me tumbo sobre tu espalda y te beso, me encanta follarte vuelvo a decir

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