Desde este día, el vestuario de trabajo me provoca una sonrisa melancólica y un pequeño escalofrío recorre mi cuerpo cada vez que entro en él, es testigo de una tarde de pasión desenfrenada con mi compañero de trabajo.
Desde este día, el vestuario de trabajo me provoca una sonrisa melancólica y un pequeño escalofrío recorre mi cuerpo cada vez que entro en él, es testigo de una tarde de pasión desenfrenada con mi compañero de trabajo.