Una polla en mi sillón

Jorge

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¿Os acordáis del incidente con lo mini vibrador? Pues se me estropeó. Creo… que he quemado el motor, jajaja. Sentí muchísimo su pérdida, sobre todo porque me lo pasaba súper bien en el trabajo con eso dentro de mi coño, pero se ve que abusé demasiado. Pero no puedo hacer otra cosa… Siempre me apetece follar y el mini vibrador me ayudaba a cubrir esas necesidades que me asaltaban cuando estaba en el trabajo. Pero que sepáis, que vuestra Ángela no se queda sin juguete. Me he comprado una polla de goma… con chupón… Para ponerlo en el sillón y tenerla bien adentro mientras trabajo. 

Y ya sabéis cómo soy… Soy impaciente y me vi incapaz de esperar a llegar a mi casa para poder usarla. Así que le di un buen lametón a la ventosa y lo coloqué en el centro de mi sillón. En principio quería ver lo potente que era la ventosa, pero la vi tan erecta, con esas venas tan gordas atravesándole todo el tronco y ese capullo rosado hinchado de forma permanente… Acabé deshaciéndome de las bragas y agradecí en esos momentos, haberme puesto un vestido, porque de esta manera, sería mucho más fácil masturbarme con esa polla. 

Me lamí los dedos y comencé a frotarme el coño. Mmmmm, enseguida ya estaba mojada y bien lubricada para ser ensartada por esa polla. Me coloqué sobre su capullo y comencé a bajar lentamente. Uhmmm, que pollón más gordo me había cogido. Ha sido caro… pero mereció la pena. Porque solo comencé a moverme un poco de arriba abajo y uffff… ya me palpitaba todo el coño. Estaba chorreando y la polla, con tanta finalidad, que me temblaba todo el cuerpo. Pero tuve que parar, porque las escaleras comenzaron a sonar. Alguien bajaba, así que me senté recta, con la polla dentro, pero con cara seria. 

Mi compañero, con el que tenía derecho a roce, había bajado por un par de libros que estaban separados por un cliente. Los estaba esperando arriba y me preguntó dónde estaban. Yo señalé con el dedo. Él miró hacia donde señalaba y no los encontraba. Volví a señalar, diciéndole que estaban allí y él seguía sin encontrarlos. Se acercó y tiró de mí para que me levantara y le dijera dónde estaban exactamente, porque él no los veía. Pero lo que sí que vio, fue una polla en mi sillón, bien empapada en mis jugos. Me miró a mí y ató cabos. 

Cuidadosamente, me devolvió a mi sillón, dejando que ese pollón volviera a entrar en mí. Uhmmm, mientras él se sacaba la polla y me la ponía en los labios para que se la chupara y la dejara tan mojada como la que tenía insertada en el coño. Comenzó a mover las caderas hacia delante y hacia atrás para que se la mamara bien, mientras que yo movía mi coño alrededor de la polla, para sentirla bien apretada. Comencé a botar sobre el sillón, mientras la punta de su polla me golpeaba los labios y la lengua. 

Ufff, yo estaba súper feliz, porque sentía que eran dos tíos follándome a lo loco. Y mientras pensaba en querer probar eso algún día, él agarró mi cabeza y la apretó mucho contra su polla, casi atragantándome. Acabé tosiendo, pero eso le puso mucho más. Porque me levantó y me puso con el culo en pompa. Ahora los roles se habían cambiado. Era el momento de ser follada con fuerza por mi compañero y saborear una polla de goma que sabe a mí. Y la verdad, Uhmmm, me encanta mi sabor y me puse tan caliente, que acabé corriéndome como una loca, mientras tenía la polla de goma en la boca. 

Apartó la polla de mi coño, para poder chupármelo entero, ya que había soltado mucho flujo y eso a él le encantaba. Pero después, me subió a mi escritorio, con las piernas muy abiertas. Cogió la polla de goma y me pidió que siguiera chupándola. Yo estaba encantada con la idea, por lo que no paré de mirarle, mientras me metía el capullo de la polla de goma en la boca, repetidas veces. Haciendo que mi lengua jugara y le diera un buen repaso. Mientras tanto, él no paraba de jadear y de sudar, mientras veía cómo disfrutaba de esa polla en la boca.  Y le puso tanto, que comenzó a follarme más rápido, hasta que la sacó de mi coño y comenzó a correrse a chorros sobre mi cuerpo. 

Pero lo mejor no fue eso jejeje. Cuando creí que había terminado, me asomé y vi que su polla estaba aún muy dura. Él se montó sobre la mesa conmigo y agarró mis muslos para atraerme hacia él. Ahhhh y empezó a rozar su polla recién corrida, sobre mi clítoris, buscando la forma de recuperar el aliento, para después… Uhmmm, volver a metérmela de forma violenta por el coño. Me embistió tan fuerte y a tal velocidad que terminé corriéndome con su polla tocándome el fondo del coño. 

Entonces, me quitó la polla de goma de las manos, suavemente, me la metió otra vez. Ufff, yo creí volverme loca al sentir de nuevo una polla tan dura dentro, pero lo que más me gustó es que la polla de mi compañero, comenzó a hacerse paso en mi apretado culo. Ahhhh, no pude evitar soltar un grito de dolor y de placer a la vez. Me molestaba lo apretado que estaba, pero joder, cómo me gustaba que me duela mientras me follan. 

Comenzó muy lento, Ufff sí. Después, podía meterla un poco más y un poco más. Yo no paraba de decirle que siguiera… que me diera fuerte… Y mientras más se lo pedía, más dura se le ponía. Hasta que acabó embistiéndome fuerte por el culo, jadeando como un loco y al final, uffff, acabó corriéndose como una bestia, llenándome tanto el culo con su semen, que cuando sacó su polla, comencé a chorrear toda la leche que me había echado. 

Al final, decidí dejar la polla de goma en mi trabajo. Creo que allí, le puedo dar mucha más utilidad.

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