Tu boca

Tenía ganas de verte, claro, como no, pero, al verte, no sé por qué, mi mirada fue a tu boca, llevabas ese pintalabios que me encanta y el collar ajustado, en el mismo momento sentí como mi polla crecía en mis pantalones, te acercaste con tu maleta caminando por el aeropuerto y me besaste, tu mirada picara y tu mano en mi bragueta cuando me diste el beso me dieron a entender que ya te habías dado cuenta. Subimos a mi coche y fuimos charlando, me contabas tu viaje, pero, cada poco, llevabas la conversación a explicarme con detalles cada una de las veces que te habías tocado en la última semana, tu mirada y tu sonrisa picarona junto al tema de conversación… me tenías a mil, no sabia ni que decir, llegamos a tu casa, saludaste a Martes, fuiste a cambiarte para ponerte cómoda y dos minutos después, apareciste en el salón con un camisón semitransparente, tus labios recién pintados de nuevo y unas esposas en la mano.

-Vamos a jugar. Digiste

Tal cual estaba en la silla, me pusiste las esposas con los brazos a la espalda de tal manera que no podía moverme, me quitaste los pantalones y los calzoncillos, pusiste música y empezaste a bailar sensualmente sobandome la polla con tu culo, te sentaste sobre mi con las piernas abiertas y después de besarme cogiéndome del cuello, fuiste bajando, mordiendo mi cuello, mi pecho, chupando mis pezones, mi ombligo y cuando llegaste a la polla… yo ya estaba muy muy cachondo, me miraste, te echaste atrás y bailando sensualmente, tomaste otra silla, la pusiste en frente a mi y empezaste a tocar, delante mia, yo seguía atado de manos y la musica seguia sonando al compás de tus gemidos y mi respiración agitada, no recordaba haber sentido tanta excitación nunca antes. tras tocarte hasta correrte delante mia, te levantaste, me dejaste una llave en la mano y te fuiste a la habitación, tarde unos pocos segundos en liberarme de las esposas con la llave e ir a por ti, estabas tumbada, tapada y con tu sonrisa pícara, habías dejado una luz tenue y habías llevado el móvil con la música. Te destapé y te habías quitado todo, lavo el tanga, te besé como si fuera a comerte, empecé a morder tu cuello mientras mis brazos te rodeaban y seguí bajando mientras mi mano ya comprobaba tu humedad, meti mis dedos, gemiste, mi lengua seguía jugando con tus pezones, tu espalda, se arqueaba hacia atrás, baje un poco más, me salibe la mano y mientras mi lengua jugaba en tu húmedo coño, mis dedos, entraban por tu culo, una vez sentí los dedos dentro estaba a punto de reventar, yo ya no podia mas, volvi a subir, tu bese, me incorporé y te di media vuelta, eche un poco de lubricante en mi polla y te penetre, despacio, pero sin problema, tu culo me acogió acaloradamente, llevaba mucho tiempo mirándolo y nunca me había atrevido a follárselo, pero hoy… hoy no podía más, quería y sabía que te iba a gustar, cuando te la metí del todo gemiste, una y otra vez, tus uñas se clavaban en las sábanas, mis manos sujetaban tu cadera mientras te embestía una y otra vez, estaba disfrutando de lo lindo, me eché sobre ti de modo que ambos quedamos tumbados boca abajo, quería sentir tu piel mientras te follaba, mis manos no paraban de tocarme por todas partes, uno de mis dedos se perdió en tu boca, empezaste a gemir mas fuerte y a decirme que me corriera contigo, mi cuerpo se tenso a la vez que el tuyo y ambos empezamos a gritar de placer sin dejar de movernos, haciendo movimientos secos, impulsivos hasta que ambos nos volvimos a suavizar y mis labios se hundieron en tu cuello.

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